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sábado, 1 de enero de 2011

Venezuela. Analisis Politico: Cuando El presidente Saca cuentas

Analisis Politico
Cuando Hugo Chavez saca cuentas


Desde el pasado 26 de septiembre el presidente venezolano Hugo Chávez no para de contar votos. Ese día obtuvo su peor resultado electoral en algo más de una década de triunfos en las urnas, y cuando el líder bolivariano se siente electoralmente malparado se aplica urgentemente a deshacer lo que los sufragios hayan decidido. Así lo hizo tras el referéndum de 2007, en que la ciudadanía le negó la posibilidad de reelección indefinida, convocando una segunda consulta para hacerse por fin con el santo y la limosna; otro tanto ocurrió en 2008 con unas elecciones a departamentos y alcaldías, en las que, aunque había ganado globalmente, perdía departamentos esenciales y, en especial, la alcaldía mayor de Caracas. Su abrumador dominio en la asamblea nacional -que la oposición había boicoteado- le permitió aprobar leyes al año siguiente que reducían las competencias de aquellos que le habían desafiado. Y eso es lo que ha vuelto a hacer con los comicios de septiembre


En esa fecha, las elecciones legislativas se saldaron con un virtual empate entre el oficialismo y una variopinta coalición, apenas soldada por la necesidad de enfrentarse a un poder casi absoluto: un 48% de sufragios para cada bloque, pero con 100.000 sufragios más de afectos al chavismo, y, como remate, un 3% para un grupo de partidillos aferrados al matiz, que no se declaraban favorables, ni contrarios. Y eso es lo que ha facultado al presidente para decir que también había ganado el voto popular, porque, aunque a favor de unas circunscripciones idóneas su victoria en escaños era muy clara, resultaba insuficiente. Ahí radica su derrota relativa: con 98 representantes en una cámara única de 165, el poder no alcanzaba los dos tercios necesarios para aprobar las llamadas leyes habilitantes, verdaderos cheques en blanco para que el presidente haga su santa y bolivariana voluntad.


En los días que mediaban para la instalación el próximo 5 de enero de la nueva Asamblea, la milagrosa cámara saliente validaba por un periodo de 18 meses una de esas leyes ómnibus para transformar el Estado en algo que Caracas denomina "socialismo del siglo XXI", y que, de momento, solo cabe identificar como un gobierno temporalmente semiautocrático, basado en el sufragio popular y con una vocación de redistribución, aunque generalmente caótica, de la riqueza. 

El referente intelectual de la oposición, Teodoro Petkoff, que -pese a su condición física envidiable- no quiere ser candidato presidencial porque en 2012 tendrá casi 80 años, deslegitima la maniobra argumentando que una asamblea no puede cercenar los poderes de la que va a sucederle, lógicamente elegida para legislar en plenitud de sus poderes constitucionales. 


Ante ese razonamiento, cabría suponer que el presidente obrara con puro y simple cinismo haciendo de su capa un sayo, pero nada parece menos seguro. Hugo Chávez está convencido de que tiene derecho a obrar así, basándose en que la democracia burguesa se ha valido de semejantes circunloquios a lo largo de toda su historia, y de que él tan solo se está sirviendo de idénticos atajos legales para imponer sus mejores intenciones. 


El objetivo inicial del líder izquierdista es probable que fuera lograr esa refundación del Estado sin vulnerar los instrumentos jurídicos de la democracia occidental, con la que había obtenido la presidencia en 1999, hasta acumular los poderes que, por ejemplo, han ejercido los hermanos Castro en Cuba, pero sin necesidad de parapetarse para ello en una tosca dictadura. El apego de Chávez a las formalidades democráticas disminuye, sin embargo, en la misma medida en que la práctica de la misma le dificulta sus propósitos.

Los movimientos chavistas justifican la inquietud de la oposición ante las presidenciales de 2012, sobre las que ya advirtió el presidente que el Ejército no admitiría un poder que no fuera revolucionario. E igualmente sus aspiraciones en el escenario latinoamericano por convertirse en el líder de la izquierda, o incluso de todo el continente, parecen hoy más lejos que nunca de cumplirse, máxime si el brasileño Lula da Silva opta a la reelección en 2014, como ya ha insinuado. Chávez lo ha querido todo, y con unas reglas de juego que hasta ahora, pese a las graves infracciones de hecho del poder, no han puesto fin al sistema democrático. Pero el voto parece que se le rebela y el líder bolivariano está nervioso. El problema estriba hoy en preservar la libertad expresión para que el pueblo decida en 2012 de qué siglo quiere que sea la gobernación de Venezuela.

martes, 17 de junio de 2008

En la Venezuela de Hugo Chávez, “la vida ha perdido valor, no importa burlarse del dolor ajeno, cualquier cosa puede justificar la muerte de un ser humano inocente …”. Lo dice Noé Pernía en una reflexión a raíz de la muerte de su compañero y amigo Javier García.


Esta es su columna:

El general (GN) Francisco Belisario Landis, uno de los tantos ministros mediocres que han pasado por el despacho del Interior y Justicia, se inventò un ardid para maquillar las cifras de crìmenes en Venezuela. Comenzò por desglosar los casos de homicidios y los re-clasificaba arbitrariamente.

En una lista colocaba a los que habìan muerto en accidentes de trànsito, en otra los fallecidos en enfrentamientos con la policìa, en otra los que fueron asesinados por caminar de noche, allà los crìmenes con mòvil indefinido, aquì los muertos por andar asomados, etcètera. El resultado de tal operaciòn es que redujo la magnitud de la tragedia de la inseguridad, interpretàndola como un invento del tremendismo periodìstico.

Este ministro pasò a la historia tragicòmica del règimen porque comenzò a hablar ante la opiniòn pùblica de “pre-delincuentes”. Segùn lo que tratamos de dilucidar los reporteros de crònica roja de aquel entonces, “pre-delincuente” vendrìa a ser todo aquel que inevitablemente se transformarìa en criminal en algùn momento de su vida (¡!).

Desgraciadamente el pueblo de Venezuela no puede esperar otra cosa de la miseria militar que lo carcome, porque una vez instalada en el poder lo ùnico que produce es mucha màs miseria civil. Miseria econòmica, miseria polìtica, miseria intelectual y hasta miseria metafìsica. El militarismo de Hugo Chàvez es un gigantesco dispositivo de miseria humana.

La «miseria metafìsica» salta a la vista cuando nos preguntamos: ¿Què cosa es la vida y cuànto vale para los jerarcas del gobierno venezolano?

Si un observador internacional quisiera conocer la respuesta bastarìa con que se acercase a la medicatura forense de Bello Monte en Caracas -donde està la morgue-, hablar con el dolor de las familias y confrontar luego sus observaciones con lo que declara Ramòn Rodrìguez Chacìn, otro ministro-militar mediocre e infeliz, que para esconder la tragedia de la inseguridad simplemente dice que no existe.

Para los militares lo màs importante no es la vida, sino la guerra, y la guerra es la negaciòn de la vida. En este punto se dan la mano el oficial venezolano y el gringo que està en Irak… quizà porque los enemigos de ambos son igualmente prefabricados, por no decir imaginarios.

Por eso el gobierno venezolano entra en black-out y da traspiès a la hora de enarbolar un discurso sobre la seguridad ciudadana. No lo logra porque con un pensamiento oficial cuartelario es imposible defender la paz de la ciudadanìa y la dignidad de la persona humana. Los militares no fueron hechos para eso.

Nosotros pensamos desde hace tiempo que la criminalidad juega a favor de Hugo Chàvez porque genera y cultiva el miedo, el terror y la desconfianza. Un pueblo aterrado es màs fàcil de manipular, por esta razòn tenemos ministros del Interior y Justicia que se burlan de la inseguridad y le escupen la cara al ciudadano.

La «miseria metafìsica» ocupa un terreno precisamente donde la vida ha perdido valor, donde no importa burlarse del dolor ajeno, donde cualquier cosa puede justificar la muerte de un ser humano inocente. Quienes fueron entrenados para plagar plazas y cuarteles, jamàs entenderàn la sacralidad de la vida.

La miseria militar por Noé Pernía
Nota: Ciudadano Digital TV solo reproduce el articulo que en tal caso no represeta necesariamente la opinión de los miembros del equipo editor