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martes, 21 de julio de 2009

Reportaje: Google y Microsoft...la lucha continua!

Reportaje

Antes no se veian pero ahora se odian




En la calle de Bourbon, en pleno barrio francés de Nueva Orleans, la gente lanza desde las balconadas collares de cuentas a las transeúntes, que deben responder al regalo enseñando los pechos para diversión general de la bulliciosa clientela de los clubes de jazz y de blues que abarrotan la zona. Microsoft ha celebrado su Conferencia Mundial de Socios en la capital de Luisiana, reuniendo a más de 9.000 clientes y distribuidores de sus programas. Apenas unos días antes, Google le había lanzado un collar al cuello al anunciar Chrome OS, un sistema operativo propio y gratuito que se podrá descargar de Internet. La expectación de la comunidad informática, incluyendo los correligionarios del software libre (gratuito y abierto), por ver la respuesta del gigante de Redmond era general. Pero a Microsoft le pudo la timidez de señorona madura. Sólo enseñó un pechito y rápidamente se tapó. Anunció una versión reducida online gratis del Office, su programa de aplicaciones de oficina, pero descartó un sistema operativo réplica del de Google.




La pugna entre estos dos gigantes ya es un clásico. Hasta el momento, ambos jugaban al amago, estudiando el golpe. Ahora ya están en el ring y tirando mandobles donde pueden hacer más daño al rival. Microsoft lanzaba hace un mes el buscador Bing, en el que ha invertido más de 1.500 millones de dólares, para dar batalla a su rival en el centro de su poder, ya que el 80% de las búsquedas en Internet se hacen a través de Google. Por su parte, la empresa de Sergey Brin y Larry Page le devolvía el golpe, anunciando para otoño de 2010 un sistema operativo competidor de Windows que correrá sobre la plataforma Linux -la base del software libre- y estará alojado en la Red.



"Para la prensa, se trata de una verdadera batalla tecnológica, en la que también andan por medio las maquinaciones de los reguladores gubernamentales en torno a uno y a otro. Sin embargo, no es un combate mortal. Es más bien una lucha para ver quién será el rey de la tecnología, ya que ambas empresas invierten miles de millones a través de medios completamente diferentes y es poco probable que uno hiera gravemente al otro en un futuro próximo", dice Ryan Singel en Wired, la revista tecnológica más prestigiosa



El Chrome OS está diseñado en principio para los netbooks, ordenadores portátiles pequeños y baratos, pero podría trasplantarse a los PC. Ése es el centro del negocio de Microsoft. Crear programas de software y venderlos bajo licencia o en un pack. Su Windows lleva dominando el mercado 30 años. Hoy el 90% de los ordenadores van equipados con este sistema operativo, el que permite funcionar a la máquina, muy lejos del Macintosh (Apple) y Linux. Si sus millones de clientes descubren que hay una alternativa fiable y gratuita a sus programas, el goliat del software se tambaleará. Sin embargo, hay quienes piensan que Google sólo trata de marcar territorio.




"La inmensa mayoría de las búsquedas de Google se hacen, por supuesto, en ordenadores equipados con Windows e Internet Explorer. No está en el interés verdadero de Google desplazar a estos productos, que tanto han facilitado su éxito. El Chrome está aún lejos de ser una realidad, así que por el momento no le aporta ningún beneficio a Google e, incluso cuando esté listo, no proporcionará una búsqueda mejor o una mejor experiencia a los anunciantes, según admite la compañía. Y entonces, ¿por qué Google se pone a incomodar? Para mantener en ascuas a Microsoft", indicaba Robert X. Cringely, el experto en tecnología de The New York Times.



En esta pugna no sólo juega el negocio. También hay un componente ideológico que la hace más visceral. Microsoft es el mismo demonio para linuxeros (defensores de Linux), maceros (partidarios del Mac de Apple) y cuantos han crecido bajo el dominio insultante de la empresa fundada por Bill Gates. Un poderío que le ha permitido imponer sus programas y sus sucesivas actualizaciones, sin que el consumidor pueda abrir la boca porque en la mayor parte de los casos van preinstalados en los equipos que se adquieren en la tienda. Y como casi todos los ordenadores corren con Windows, Microsoft se encargó de incluirles el resto de su catálogo de programas de forma gratuita (¿quién dijo que Google inventó la gratuidad en Internet?), como el navegador (Explorer) o el reproductor (Media Player), expulsando del mercado a sus competidores, lo que le ha valido multas millonarias en la UE y Estados Unidos.



Pablo Machón, presidente de la Free Knowledge Foundation (FKF) que apuesta por el software libre, reconoce tener sentimientos encontrados ante Chrome OS: "Por una parte está basado fundamentalmente en el sistema operativo libre GNU/Linux y, por lo tanto, es una muy buena noticia que una empresa con la fuerza dentro de la industria como es Google apueste, como ya ha hecho con otros proyectos como Android, por el software libre, que incluso aunque no sean 100% libre lleva esa dirección. Esto refuerza nuestra tesis, que defiende que el software libre es una alternativa económica e industrialmente no sólo viable sino además muy rentable, al tiempo que garantiza las libertades del usuario. Por otra parte, el modelo de informática que promueve Google, en el que cada vez más y más aplicaciones se ejecutan en ordenadores en la Red, y no en el del usuario, pone en peligro la libertad de esos usuarios puesto que les quita de las manos el control".




Para los enemigos de Microsoft, Google es el gran benefactor, la ONG de los internautas. Ofrece programas impecablemente eficaces como el buscador o su servicio de localización (Google Maps), a disposición del público y gratis. Pero sus detractores niegan precisamente la mayor. Todo lo que Google ofrece gratis, en realidad, siempre lo paga alguien: el anunciante. Su creciente dominio de Internet se ha construido gracias a su negocio de publicidad contextual (Adsens y Adwords) que le permite vender anuncios cada vez que se realiza una búsqueda o se escribe un correo. Google detecta las palabras clave y las redirige hacia sus anuncios. Su bocado cada vez mayor del pastel publicitario amenaza con la ruina a miles de publicaciones (incluyendo las online) que deben ofrecer sus contenidos gratis a través de la Red para ser visibles y comprueban indefensos cómo es Google quien se beneficia principalmente de los mismos.




"Se podría pensar que Google es una empresa dispuesta a regalar toda esta tecnología y hacerla libre y no se piensa en la persistente y silenciosa recolección de datos que Google realiza para captar tu perfil y poder ofrecérselo a los anunciantes", apunta Ryan Singel.



En las formas de hacer negocio también están enfrentados, como se ha escenificado la pasada semana. Microsoft tiene un negocio tradicional. Realiza convenciones anuales, distribuye sus productos a través de las tiendas, que dan trabajo a miles de empleados y gasta cientos de millones en dar publicidad a sus productos. Google está casi ausente de ese mundo físico. No tiene tiendas ni hace publicidad. Por ejemplo, mientras Microsoft se gastaba una fortuna en reunir esta semana a 9.000 partner (socios) en el Memorial Center de Nueva Orleans para dar a conocer Windows 7, su nuevo sistema operativo, Google anunciaba unos días antes su Chrome OS mediante un simple post en su blog, sin gastarse un dólar. No lo necesitaba porque instantes después todas las webs extendían de forma viral la noticia por todo el planeta. "Google no tiene socios, tiene vasallos", decía un apesadumbrado directivo de Microsoft en la cumbre de Nueva Orleans.



La palabra que más adoran tanto Google como Microsoft es ecosistema. Suena a ecología pero, en realidad, es un eufemismo que quiere decir controlar el proceso de principio a fin. Google aspira a que los usuarios tengan su buscador como página de inicio cuando entran en Internet, ya sea desde el portátil, equipado con Chrome OS, o desde el móvil, a través de su sistema operativo Android. Una vez en la Red, navegarán con Chrome, verán vídeos en YouTube, chatearán con el Gmail o buscarán una calle con Google Maps. Y al hacer todo eso estarán dando una preciosa información a los anunciantes de los que vive Google, cuyo 97% de los ingresos viene de la publicidad.




Por su parte, Microsoft quiere que cuando alguien se siente a un ordenador y navegue por Internet todos los programas que utilice sean suyos porque el 82% de sus ingresos viene de la venta de software. Desde el sistema operativo -Windows 7 para PC y Windows Mobile para móviles- hasta las aplicaciones de oficina (Office), el navegador (Explorer), el buscador (Bing) o el email (Hotmail y Outlook) y posicionamiento (Live Maps)



Fobias y filias al margen, Chrome OS es un golpe arriesgado pero atrevido y Microsoft no puede obviarlo. La crisis y los nuevos usos de la tecnología han disparado las ventas de los netbooks. Debido a su bajo precio, los fabricantes tienen un margen estrecho por lo que sustituir Windows por el sistema gratuito de Google les vendría como anillo al dedo.



Microsoft juega la baza de la fiabilidad. Recuerda que cuando nacieron los netbooks, el 18% de ellos iba equipado con Ubuntu (una variante de Linux con explotación comercial), pero pronto muchos de los usuarios tuvieron que devolverlos por la cantidad de problemas de compatibilidad que dieron con otros programas. Hoy más del 90% de esos pequeños ordenadores corre con Windows XP. La diferencia es que aunque Chrome está también basado en Linux los equipos irán ahora bajo el logo de Google y resulta difícil creer que vaya a jugarse su prestigio con un sistema poco fiable.



"Ya hay sistemas operativos alternativos a Windows como Linux. Ahora bien, para que un sistema operativo funcione hacen falta dos cosas. Que la experiencia de usuario sea buena, es decir, que sea simple de usar; y que hay detrás una marca potente que gente confianza en la gente. Y Google tiene esas dos cosas. Ahora bien, un sistema es algo muy complejo. Tardaremos años en que el Chrome sea potente y más años aún en que salga de los netbooks hacia los PC o los portátiles. Windows va a seguir siendo hegemónico. Veo a Chrome conquistando una cuota de mercado importante, de dos dígitos tal vez, pero no antes de diez años", señala Julio Alonso, director general de Weblogs, una de las principales empresas de medios especializados online en español.



Para combatir a su rival con sus mismas armas, Microsoft lanzará a finales de este año Windows Azure, la plataforma de servicios web. Además, va a ofrecer en Internet aplicaciones gratuitas del Office como Word, Excel, Powerpoint y OneNote y que serán financiadas con anuncios. El gigante de Redmond no sabe por ahora ganar dinero con la publicidad -sólo supone el 5,3% de sus ingresos-, un terreno en el que ha dado palos de ciego, pese a la compra en 2007 de aQuantive, una firma de marketing digital, por 6.000 millones de dólares, en la mayor operación de la historia de Microsoft. El fracasado intento de fusión con Yahoo iba también en la misma línea.




Ambos titanes tienen debilidades. Microsoft acaba de pasar página a su mayor fracaso, Windows Vista, el sistema operativo que se ganó la animadversión de muchos de sus clientes, porque demostró ser lento, poco compatible y de difícil utilización. Windows 7 toma el relevo. La compañía espera que de aquí a 2010 migren al nuevo sistema 177 millones de ordenadores tanto de empresas como de particulares. Queda la incógnita de Bing, el buscador inteligente que ha arrancado el 5% de cuota de mercado (8% en EE UU), y del que The New York Times ha dicho que por fin se ha ganado el respeto.




Google posee YouTube, el portal de vídeos online que goza de fama planetaria, pero no es rentable y se enfrenta a decenas de denuncias por vulnerar derechos de autor. Tampoco parece que se haya comprendido bien Google Wave, un servicio que trata de integrar en el navegador el email, el chat y las redes sociales. En cuanto a su navegador Chrome, por el momento no le ha hecho mucha sombra a Explorer y está a años luz de Firefox, de Mozilla, que posee ya el 22% del mercado.




El consejero delegado de Google, Eric Schmidt, coincidió con Bill Gates, el retirado fundador de Microsoft, a la salida de un congreso sobre tecnología en Idaho el pasado 9 de julio. Cuando se le preguntó a Gates por Google, dijo; "Sin comentarios". Schmidt, detrás de él, y entre risas, le apuntó: "Hubiera sido mejor que no hubieras dicho ese sin comentarios". Y es que Google y Microsof son rivales hasta cuando guardan silencio.

miércoles, 16 de enero de 2008

LLUÍS BASSETS
La carrera hacia la Casa Blanca
Cuéntame
Henri Guaino empezó a trabajar con Nicolas Sarkozy siguiendo el mismo método que utilizó David Axelrod con Barack Obama: cuéntame tu vida. Convertir el relato biográfico de un candidato en un objeto político es uno de los secretos de la alquimia electoral a la que se dedican los asesores y consejeros políticos
También lo hizo Karl Rove con su cliente George W. Bush: su juventud descarriada, el abandono del alcohol, su condición de cristiano renacido, su relación con Dios. Axelrod, calificado por New York Times como "el narrador de Obama", quiere historias auténticas, verdaderas; nada debe sonar a hueco en ese apólogo de ascensión, sufrimiento y éxito. Sabe que la época del spin, de la manipulación más descarada, ha quedado atrás, tiznada por las proezas de Bush, sus neocons y asesores como Rove, que inventaron las armas de destrucción masiva y engañaron al Consejo de Seguridad para invadir Irak.

Para ponerse en cabeza de una campaña electoral hace falta una historia potente, que se imponga sobre el jolgorio confuso de la propaganda y de los debates. Debe ser una flecha que señale el futuro y enganche a las nuevas generaciones. La materia prima es muy importante: sin una biografía familiar tan rica y geográficamente tan diversa como la de Obama sería mucho más difícil. Pero además debe encajar con el mundo real al que quiere dirigirse y transformar. La calidad de la narración es su capacidad para hacer creíble el liderazgo y convertir su personalidad, su carácter incluso, en el centro del programa político. Debe ser casi la historia de una generación, representada en el ascenso de quien quiere ser su nuevo líder. El carácter es el destino, según el adagio de un antiguo filósofo. Aunque muchos de estos asesores meten pluma también en los discursos de los candidatos, el núcleo de la tarea consiste en convertir un currículo gris y desarticulado en la trepidante novela de un líder que asciende hasta la cima.

Mark Penn, el asesor de Hillary Clinton, tira de otro hilo. Su técnica consiste en localizar al pequeño grupo de ciudadanos que hará cambiar las cosas en los próximos años. Como asesor de Clinton fue quien localizó en 1996 a las Soccer Moms, madres que trabajan y llevan a sus hijos a jugar al fútbol al salir del cole. "Ellas, y no sus esposos, eran los votantes indecisos", escribe Penn en su libro Microtrends, que acaba de salir antes de las primarias. "Estas mamás no quieren más gobierno en sus vidas, pero serían muy felices si hubiera un poquito más de gobierno en la vida de sus niños para mantenerles en el buen camino". Clinton propuso pruebas sobre consumo de droga en las escuelas, prohibición de fumar, uniformes escolares, etcétera, y consiguió su voto.

En Microtrends describe y da nombre a estos pequeños grupos que, aunque sólo representen un porcentaje muy pequeño de la población, pueden decidir el éxito de un producto comercial, o de un candidato. Casados por Internet, Parejas Viajeras (separadas durante la semana por el trabajo), Prosemitas, Protestantes Hispánicos, Heliofóbicos (odian el sol y las playas), Amazonas Ardientes (mujeres que hacen trabajo físico), Nuevos Luditas (odian las máquinas), Burgueses Arruinados, Unisexuales...y así hasta 75. "El poder de la opción individual nunca ha sido tan grande", asegura. En la elección de New Hampshire, en la que Hillary batió a Obama, fueron probablemente las Soccer Moms de hace diez años, convertidas ahora en otra cosa, las que decantaron la elección.

El abrupto curso de las primarias, lleno de sorpresas desagradables para los analistas y sus sondeos, parece confirmar el peso de estos votantes indecisos que decantan una elección a última hora. No hay duda que Axelrod ha triunfado al imponer la narración de Obama sobre cualquier otra historia que podamos escuchar de los candidatos de uno y otro lado: sintoniza con los jóvenes, tiene la frescura de lo nuevo. Desaloja de la imaginación colectiva el pesado fantasma de la era Bush, que es la de una historia mentirosa y con final infeliz: ahí está la sangría de Irak que no ceja y la recesión económica que asoma el morro. Pero el microscopio de Mark Penn puede hacer milagros a la hora de detectar los aires de cambio. Una tercera parte de los votantes no pertenecen ahora a ninguno de los dos grandes partidos, mientras que hace 50 años era un tercio. Entre un quinto y un tercio del electorado decide el voto un mes antes de la votación.

Las tesis de Penn y de Axelrod deberán pasar la prueba de estas primarias, y luego de la elección presidencial, pero por el momento nada las desmiente, al contrario. No hay una narración republicana que se imponga. Los microgrupos de independientes y los indecisos decantan cada una de las primarias demócratas.

La volatilidad de los temas de debate, la fragmentación del electorado, los contrastes entre los distintos estados, todo confirma la dificultad de ligar la mayonesa de unas grandes coaliciones de votantes individualistas y diferenciados a veces hasta la contradicción: Obama y Clinton están evitando ahora que a ambos les perjudique la dicotomía entre raza y género, que corresponden con historias de redención de dos grandes grupos sociales. En toda elección, al final, se trata de conseguir que triunfe una leyenda. Sin faltar a la verdad. O no mucho. Cuéntame y luego yo se lo cuento a los electores a los que queremos convencer.

miércoles, 9 de enero de 2008

REPORTAJE
La reina Isabel se apunta a la Wii


Su nieto Guillermo es quien le ha iniciado con la consola de la Nintendo



Tiene 80 años y parece estar más abierta a dejar entrar en su vida a las nuevas tecnologías que otras cuestiones. La reina Isabel también se ha enganchado esta Navidad a Wii, la consola de moda. Se trata de la máquina de Nintendo que apuesta por un ocio electrónico familiar y sencillo, sin necesidad de manual de instrucciones, donde un mando sin hilos sirve de raqueta de tenis, bate de béisbol o palo de golf, con vibración y sonido. Ha sido su nieto Guillermo quien le ha iniciado en el juego, que recibió como regalo de su novia, Kate Middleton. Esta afición ha sido descubierta ahora por la prensa británica.




Otros nietos han enseñado a la reina Isabel más tecnologías. Beatriz y Eugenia, hijas de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés, le explicaron cómo funciona YouTube y le animaron a utilizarlo. Estas Navidades, su mensaje anual ha sido colgado en esta dirección.




Hace un par de años, Isabel II le contó a Bill Gates, fundador de Microsoft, que nunca había utilizado un ordenador. Pero ya ha aprendido a navegar por Internet y a mandar los correos electrónicos, que controla con una blackberry. También tiene un teléfono móvil y usa un iPod que le regaló Guillermo el año pasado.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Reportaje
Ser un refugiado... en Videojuego
Thomas Lane BBC, Nueva York





Escriba "juegos gratis" en cualquier motor de búsqueda de Internet, y encontrará -literalmente- miles de entradas a clásicos como Pacman o Invasores del Espacio.




Esta semana, sin embargo, a esos videojuegos se les sumó uno bastante inusual. En vez de cazar fantasmas o perseguir extraterrestres, Contra Todo Pronóstico guía al jugador a través de la experiencia de ser un refugiado. El videojuego fue diseñado por empleados del Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR.



Sus desafíos incluyen escapar de un pueblo hostil, guiar a su "alter ego" a través de una frontera peligrosa, y la supervivencia en tierras extrañas donde se hablan idiomas distintos y complejos.



El público objetivo




"Hallamos que los niños comienzan a crearse ideas sobre los refugiados y otros conceptos relacionados entre los 12 y los 15 años", explicó Katherine Rodríguez-Norman, quien ayudó a desarrollar el juego. "Esta nos pareció una forma buena y barata de llegar a esa audiencia", dijo.
El juego ciertamente está pensado para usuarios de esta franja de edad. En uno de los niveles, el jugador enfrenta el singular desafío de hacer nuevos amigos en un salón de clase.




En otro, un tanto más dramático, el jugador debe firmar una serie de derechos, y si no escoge los correctos la pantalla comienza a salpicarse con sangre.




El juego fue creado en la oficina de ACNUR en Estocolmo con fondos de un donante local. En 2005 se lanzó como piloto en Noruega y Suecia, y comenzó a entusiasmar a los profesores de enseñanza media, que lo utilizaron como complemento de sus clases de educación cívica. Rodríguez-Norman señaló que los informes que escribieron los alumnos sobre la experiencia fueron muy positivos. La principal crítica provino de los profesores, a quienes el juego resultó muy difícil.




"El público objetivo son los niños", dijo a la BBC. "Ellos lo encuentran más sencillo que los adultos. Además, en esos niveles se aprende qué es realmente escapar de un estado-policía: se supone que es un desafío", agregó.



En términos generales la experiencia fue suficiente para promover traducciones a otros idiomas. Las versiones en español, francés, danés, finés e islandés están en camino. La nueva versión en inglés -Against All Odds- puede encontrarse en Internet.

martes, 9 de octubre de 2007

REPORTAJE
TVes: La tele revolucionaria que nadie ve


El canal con el que Chávez sustituyó a la opositora RCTV apenas tiene audiencia



Cuando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, decidió el pasado 27 de mayo no renovar la licencia del canal Radio Caracas Televisión (RCTV), el antichavismo perdió su minarete más alto, una emisora con más de un 30% de audiencia que llegaba a todos los pueblos del país. Una parte de los estudiantes emprendieron movilizaciones y la popularidad de Chávez conoció sus momentos más bajos en las encuestas. RCTV pasó a emitir por cable, con la cual sigue atacando al Gobierno, aunque llegue sólo a la población que puede costearse este servicio




El Gobierno sustituyó RCTV por un canal que iba a ser del pueblo y para el pueblo, una emisora con vocación de servicio público, sin espíritu lucrativo, un medio que no hiriese la sensibilidad de los niños, donde se viera reflejada la gente y donde primase la independencia. Ese medio se llama Teves (Fundación Televisora Venezolana Social). Emite las 24 horas y llega a cada rincón de Venezuela, como llegaba RCTV con sus telenovelas y su información antichavista. Pero la televisión revolucionaria apenas se ve. Es de servicio público, pero sin público. Y eso, a pesar de que en los meses de junio y julio se benefició de los derechos de transmisión de la copa de fútbol de América, que le otorgó el canal de Chávez. Esos meses, la audiencia fue del 8,9% y 8,3%, respectivamente, según AGB Panamericana, única empresa de medición en Venezuela. Pero en agosto la audiencia bajó al 6%, en septiembre al 4,6 y en lo que llevamos de octubre se encuentra en el 3,6%.




"Teves es un puro enlatado, es como una colcha fabricada con muchos retazos que han tomado de distintas partes y las han pegado", señala Enrique Alvarado, vicepresidente del canal privado Televen. Alvarado reconoce que su canal y la otra gran emisora privada, Venevisión, han recogido el caudal de espectadores que dejó RCTV.




En Teves se pueden ver reportajes sobre escuelas de poder comunal, programas sobre artesanía venezolana, un espacio de salud en el que una mujer, en una esquina de la pantalla traduce para los sordomudos las palabras del médico, programas sobre música caribeña (la directora de Teves es especialista en este apartado). Las pausas publicitarias las aprovecha el Gobierno para anunciar su programa de cambio de moneda, del bolívar al bolívar fuerte. Y en estos días, se aprovecha para homenajear al Che Guevara, con citas suyas entre programas... pero nada de ello ha calado en la sociedad. No hay ningún programa realmente popular. El único momento en que su programación puede competir con el resto de cadenas públicas y privadas es cuando Chávez emite su programa Aló presidente o cualquier alocución de las llamadas "en cadena". Entonces, las emisoras públicas y privadas están obligadas a interrumpir su programación y emitir las palabras del presidente.




Este periódico ha intentado sin éxito contactar con la directora de Teves, Lil Rodríguez. El vicepresidente del canal público de información Telesur, Yuri Pimentel, reconoce que no hubo un "tiempo de maduración adecuado" para crear la emisora. "Montar un canal no es fácil. A veces se tarda un año o dos. Y en Venezuela hay escasez de profesionales de altos vuelos, tanto en el sector público como en el privado". "Probablemente Chávez cambie de director del canal en cualquier momento", señala el sociólogo Gregory Wilpert. "El problema es que no se ha cumplido aún con la promesa de que sería un canal independiente. Los directivos miran constantemente al Gobierno para ver si lo están haciendo bien y así no hay creatividad", añade Wilpert.



El investigador griego Dimitris Pantoulas, profesor de ciencias políticas en la universidad británica de Bath, y residente en Venezuela en la actualidad, escribió en su día a favor de "la no renovación de RCTV, porque creía que cualquier país tiene derecho a regular su espacio radioeléctrico. Pero ahora se encuentra un poco desencantado. "Teves se presentó como un canal que iba a elevar la cultura de la población, iba a ser un bueno ejemplo para el resto de los canales, iba a respetar la pluralidad, iba a ser cogestionado por el pueblo; el pueblo iba a decidir qué ver. El canal no iba a imponer cómo tenía que ser informado el pueblo. Pero tras cinco meses, el canal está bajo las esperanzas de muchos. Todavía no tiene una clara orientación. Está en fase de improvisación y el resultado, bueno o malo, tardará en salir".

domingo, 23 de septiembre de 2007

Cubanos pasean por la isla



REPORTAJE: Crisis en la isla caribeña
La economía paralela se dispara en Cuba



Los apuros de una sociedad que apenas habla de política hacen florecer industrias y servicios al margen del sistema oficial





Las voces de los guajiros apremian en las carnicerías ambulantes y tenderetes instalados los fines de semana en La Habana por campesinos llegados de la provincia: "¡Aguacate, mango, piña! ¡Caballeros, que me estoy yendo! ¡Bajo precios!". Los mercados callejeros venden en pesos nacionales y surten a los cubanos sin apenas divisas, que permiten el acceso a las tiendas con más género y menos aglomeraciones. "¿Cuántos mangos me da por un euro?". La tendera calcula a la baja porque el curioso es yuma (extranjero) y, presumiblemente lego en conversiones: "O sea, le salen tres mangos




El fuego del Caribe ya no abrasa cuando se adentra la tarde y la expedición recoge los bártulos. Algunos ganaron un buen dinero; otros, no tanto porque la mercancía no se regala. "No se crea usted que me hago millonario, pero esto ayuda", admite un carnicero, que filetea un pollo con la destreza de un cirujano. Un euro cotiza hoy en día a 1,30 de la divisa cubana.




Los verdaderos millonarios son otros: los miles de agricultores privados con grandes extensiones de terreno cultivable y contratos con el Estado, que debe ofrecerles precios interesantes para lograr que se apliquen en la producción de tomates, cebollas o frijoles. Su prosperidad, espoleada por las expectativas del beneficio, es visible en las cuentas bancarias, en su elevado tren de vida, en la perfecta remodelación de coches de la década de los cincuenta, o en el equipamiento de sus casas: frigoríficos de 3.000 euros al cambio, televisores de 1.000 y teléfonos de última generación. "Llegan a los comercios en divisas y los vacían", dice una dependienta. Pero si solucionan problemas de abastecimiento en un país con graves carencias y economía centralizada, el gran poder adquisitivo de estos nuevos ricos no es óbice para la necesidad de un viraje que permita afrontar las insuficiencias del abasto, según la filosofía emanada de un discurso de Raúl Castro, al mando de Cuba.




El viraje, no obstante, es limitado. Nadie conoce la definición de los "cambios estructurales" anticipados, pero el régimen no piensa aprobar la propiedad privada porque la considera contraria a los principios revolucionarios y generadora de una sociedad de ricos y pobres. Sin embargo, maniobra y analiza nuevos conceptos de "propiedad" dentro del socialismo, y tolera una suerte de economía a la cubana para responder a las urgencias de la incesante demanda. Lo hace porque el Estado no puede atender todas las necesidades de una sociedad que ha cambiado a fondo desde el año 1959; no puede, pese a que el comercio con China y el acuerdo petrolero con Venezuela son boyantes, el turismo y las remesas generan cerca de 2.000 millones de euros al año, y pese a que la economía creció un 12,5% en 2006 (en torno al 7%, según mediciones internacionales).





El Gobierno paga los salarios del 80% de la población laboralmente activa, la educación en todos sus niveles, importa el 50% de los alimentos, subsidia la luz, el agua, el gas y el teléfono, y atiende la servidumbre de su deuda externa: muchos gastos con ingresos insuficientes. "Blanquear los inventos de la gente para vivir y ganar dinero solucionaría parte de los problemas", ironiza un analista. El trabajo por cuenta propia, legalizado desde 1993, ha sido ejercido por 200.000 personas, y se calcula que un millar se han hecho millonarias. ¿Resultado? Satisfacción entre la población beneficiada por el servicio, pero protestas en el sector duro del Partido Comunista Cubano (PCC), que lamenta las desigualdades sociales creadas y "debilidades ideológicas". Las licencias autorizadas apenas llegan hoy a las 100.000. La resistencia oficial a una apertura económica al estilo de China o Vietnam son evidentes. "Aquí damos una uña y nos comen el brazo", señala una fuente oficiosa.





A juzgar por la última "reflexión" escrita de Fidel Castro, no caben esperar amplias aperturas. "De no haberse detenido a tiempo las inversiones extranjeras en viviendas, habrían construido decenas de miles sin más recursos que la venta previa de las mismas a extranjeros residentes en Cuba o en el exterior", señala. "Eran además empresas mixtas regidas por otra legislación creada para empresas productivas. No había límites para las facultades de los compradores como propietarios (...) Muchos de los alojamientos podían ser adquiridos por los órganos de inteligencia enemigos y sus aliados". Los esfuerzos oficiales, al menos los divulgados públicamente, se centran ahora en mejorar la disciplina, productividad y contabilidad de las empresas. Según el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) las pérdidas por "robo de bienes públicos" ascendieron a 22 millones de dólares (15,6 millones de euros) en 2006. "Y cuando un trabajador se acostumbra a recibir un salario sin respaldo productivo, o sin emplear todas sus potencialidades, se provoca un daño económico e ideológico", dijo Carlos Lage, el vicepresidente de Cuba, en un seminario con directores de empresas estatales.





Buena parte de los profesionales, se manifiestan desalentados. "Gano 3.000 pesos, pero no me llega", señala un actor. Tampoco, al hombre que espetó a una española: "Le vendo dos monos". ¿Cómo ampliar la capacidad adquisitiva? ¿Cómo obtener las divisas? De muchas maneras: vender monos, explotar el coche particular como taxi, una cafetería en la azotea o el portal, la manicura de manos y pies por un euro, las consultas domiciliarias de médicos de hospitales públicos, o la venta de puros falsos al turista a 20 euros el pufo. Los salarios en divisas animan, entre otras razones, a los 24.000 médicos cubanos enviados a Venezuela. A la fuerza ahorcan, porque el 75% de los ingresos mensuales de las familias se destina a la compra de alimentos, según un portavoz del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). Otros se hacen con una antena parabólica que capta emisiones norteamericanas, la disimulan en el tanque de agua o entre las enredaderas y venden la señal al vecindario a cinco euros mensuales. El arrendador decidirá qué programa selecciona, previo sondeo de las preferencias de la parroquia. Los culebrones del canal 23 de Miami ganan en la consulta.




Las apetencias evolucionan. El 70% de los 11 millones de cubanos nació después del triunfo de Fidel Castro. Tres millones de ellos no han cumplido 20 años y la mayoría piensa en clave de música, videojuegos, zapatillas de moda e Internet. "¿Política? Me cansa", responde uno. Su cháchara en los conciertos de rock de las plazas públicas no difiere, en esencia, de la escuchada en los botellones españoles.




El Estado optó por ceder control y terreno en la producción de servicios cuando el PIB se desplomó en un 35% al desaparecer la URSS, y los problemas de subsistencia se hicieron mayúsculos en 1990. Los apagones masivos son hoy raros, el transporte ha incorporado miles de autobuses chinos, en las viviendas toneladas de electrodomésticos de esa procedencia, y el consumo energético, garantizado por Hugo Chávez, no depende tanto de otros países. Antes se importaba casi todo el crudo.




Los avances, sin embargo, no han logrado acabar con los apuros de una sociedad que apenas habla de política, porque sabe que la hegemonía del PCC está fuera de toda duda, pero permanece a la espera de decisiones liberales. "Gallego, a mí no me importa que sigan Fidel y Raúl, a mí me importa la cosa monetaria. ¿Quiere usted puros", subraya un padre de familia, recogido en un aventón automovilístico hasta su domicilio. Todo parece indicar que la compraventa de bienes y servicios al margen del control oficial, desde el trapicheo de langosta y pargo, a los alquileres sin legalizar a 25 euros el día, o los casetes piratas a dos, se tolera hasta cierto punto. Cuando el trueque pasa a mayores, caen redadas y castigos.




No hace mucho fueron detenidas varias personas, y confiscado dinero en efectivo, 12 casas y más de 20 coches, conseguidos mediante el robo de alcohol destinado a las farmacias para su transformación en aguardiente. Una fábrica clandestina de cervezas en lata fue allanada, y la policía informó sobre la desarticulación de una banda que había creado unas empresas de "peritos independientes" para supervisar la carga y descarga de buques mercantes. Las ganancias fueron cuantiosas. Un cerrajero manitas amasó otra fortuna abriendo contenedores oficialmente sellados, y cerrándolos, tras su saqueo, sin dejar huella. "El cubano inventa mucho", repiten todos. El suministro y consumo de gasolina es atendido por jóvenes con camisetas que les identifican como "trabajadores sociales", mientras el cuerpo de inspectores vigila el contrabando del combustible y los paseos a la playa con la novia en camión grúa del Estado.




Paralelamente, numerosos avispados invirtieron en la puesta a punto de automóviles de los años cincuenta, conocidos como los almendrones, y los usan para el transporte público: cargan viajeros sobre la marcha. ¿Y cómo consigues las piezas de repuesto? "Aquí y afuera", responde, lacónicamente, un conductor. Toda una industria paralela del automóvil funciona en galpones de La Habana y otras ciudades.




Los ingresos de decenas de miles de cubanos dependen del turismo, que paga en divisas, centrifugadas en hoteles, restaurantes, playas, alquileres, desplazamientos y también en los romances mercenarios de tripones españoles, italianos o mexicanos por encima de los 50 años. Son los turistas de bragueta, que creen enamoradas a las hembras de 20 que les susurran "papi, papito, mi amor".