viernes, 28 de septiembre de 2007

La primera imagen muestra un poblado antes del inicio de las protestas y la segunda imagen muestra el mismo poblado luego de que fuera destruido por los militares


Los satélites desnudan la brutalidad de la Junta Militar en Myanmar (Birmania)


Han sido proporcionadas por Asociación Americana para el Avance de la Ciencia a partir de las denuncias realizadas por distintas organizaciones birmanas




ELPAIS.com / REUTERS - Madrid - 28/09/2007 Las sospechas de destrucción de poblados birmanos y la consiguiente construcción de campos militares han podido ser confirmadas gracias a las imágenes por satélite que ha proporcionado la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, en sus siglas en inglés) a partir de las denuncias realizadas por organizaciones birmanas, que han acusado al ejército de quemar aldeas y de forzar el desplazamiento de poblaciones enteras.





Según el AAAS, las tomas de los satélites muestran una creciente presencia militar en 25 puntos al este de Myanmar (la antigua Birmania), a costa de la destrucción de aldeas. "Hemos encontrado evidencias de la total desaparición de 18 poblaciones", asegura Lars Bromley, investigador del AAAS. "En abril informamos de que algunos pueblos del estado de Karen habían sido quemados. Pudimos identificar los restos de los incendios en el suelo y los tejados de las casas", añade Bromley.





Los satélites han registrado, asimismo, el traslado forzoso de la población a áreas remotas controladas por la Junta Militar. Según Bromley, en una de las zonas que el AAAS rastreó, cercana a un campo del ejército, "aparecieron 31 nuevos poblados en cinco años y medio". Aunque podría tratarse de un extraordinario baby boom o de algún programa gubernamental, todo apunta a un reasentamiento obligado de la población.




"Si recibimos la información de que un ataque en un lugar determinado ha destruido un pueblo, buscamos las imágenes de satélite antes y después del suceso", explica Bromley, en cuanto al método del trabajo del AAAS.



Myanmar vive durante estos días la mayor protesta que se ha producido en el país desde el golpe de Estado de 1988 que llevó al poder a la Junta Militar. La ya conocida como revolución del azafrán, en referencia al color de la túnica de los monjes, impulsores de las manifestaciones, ha recibido un gran apoyo social, a pesar de las amenazas de la Junta Militar, que ha enviado al ejército a reprimir la revuelta, lo que ha provocado la muerte de quince personas, entre ellas, un fotógrafo japonés.

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