lunes, 12 de noviembre de 2007

TACHIRA Y ZAMORA EMPATAN





La decimotercera fecha del Torneo Apertura significó para Táchira como un deja vu, respecto a compromisos anteriores, esta vez ante el Zamora Fútbol Club, combinado frente al cual tampoco logró descifrar el camino del gol, y pactó un nuevo empate a cero. Alan Liebeskind, guardameta del conjunto visitante, se erigió como el héroe y figura del compromiso para su causa, en detrimento de la especie de verdugo que fue para los locales, a quienes en innumerables ocasiones se encargó de boicotearles importantes oportunidades de gol, más de cuatro claras, y otras tantas comprometidas.




Los primeros minutos del compromiso, Zamora dominaba, aunque la primera amenaza a puerta fue de los atigrados, que en el minuto ocho convertirían el único gol que inmediatamente fue anulado por el principal, Ulises Ribero, por una supuesta mano del defensa Lucas Bovaglio.




La acción marcaría el inicio de tropiezos en materia arbitral, que constantemente vendría a interrumpir el juego y restarle movilidad, además de no poner orden en los momentos que de verdad fue requerida su intervención.Transcurría todavía la primera parte, cuando al minuto 35 vendría la lluvia de oportunidades para el Táchira, pero dos pasaron de largo por errores en el medio campo y en el ataque.




Primero sería Luis Manuel Seijas, quien entrega mal un balón recuperado en contragolpe, e inmediatamente después Edgar Pérez Greco se pierde una clara opción, por error de ubicación, relentizó su accionar esperando un fuera de lugar que no existió. En los minutos siguientes vendría la consagración de Liebeskind, quien en menos de tres minutos sacaría al menos tres pelotazos que llevaban la marca de gol, aunque ayudaron al desvío algunas imperfecciones en el ataque, una vez más sin brújula en su zona. En el complemento, el partido seguiría el mismo libreto, el drama del balón que nunca entró.




Los cambios se hicieron de manera paulatina y casi simultánea en ambos combinados, transcurridos los primeros diez de la segunda parte. Maldonado movería sus fichas en busca de la profundización, y así saldrían Marlon Fernández por Anderson Arias, quien subió a reforzar a Pérez Greco; luego saldría Rolando Escobar por Frankie Oviedo, quien jugaba su primer partido luego de más de cinco fechas ausente por lesión; y por último se haría el cambio del mismo Pérez Greco por el novato Lisandro Solano, quien tuvo uno de los chances, pero que tampoco capitalizó.




Los cambios en el Zamora se dieron en Jhon Rivas por Alex Sinisterra, Evelio Hernández por Jhon Flórez, y Adrián Lezama por Richard Badillo, que si bien generaron peligro, tampoco lograron un cambio radical. El partido se iría en blanco, y con una decepción más para la poca y aún esperanzada afición que subió a Pueblo Nuevo, que por cierto difícilmente llegó a tres mil personas. Al término del partido, Lucas Bovaglio, uno de los jugadores más destacados del encuentro, haría una conclusión muy sensata.-- Nos faltó la chispa que debíamos tener, nos quedamos con un empate que poco o nada nos sirve, con sabor a nada (...). Seguimos sin poderle dar alegrías a la gente que nos apoya, y nos imaginamos la sensación de impotencia que deben sentir. Para nosotros es una terrible tristeza no poder brindarles victorias-- dijo el defensa argentino.

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