Dando Catedra
El gran maestro César Rincón, gracias al par de faenas hechas a los dos astados de su lote en la tercera corrida del pasado sábado, para el corte de tres orejas, se hizo acreedor al diestro ganador del Trofeo de la Feria de San Sebastián 2008.Justo premio al matador de toros neogranadino, quien se despidió a lo grande de Venezuela, dejando sentados su clase y arte con la capa y la muleta, pero sobre todo dictando una clase magistral a su segundo toro que le tocó en suerte.
Al galardón otorgado por la Comisión Taurina de San Cristóbal, ente presidido por el médico veterinario Alvaro Ernesto Moros Puentes, a César Rincón, se suma el resto de premios, en los que destaca la Mejor Faena, otorgada el diestro español César Girón, al toro "Albardo", de la ganadería Los Ramírez, lidiado en la primera corrida de feria.
El Mejor Toro, "Buena Suerte", de 490 kilogramos, del hierro colombiano de Juan Bernardo Caicedo, lidiado por el venezolano Rafael Orellana en la tercera corridaEl premio de Mejor Rejoneador le fue concedido al joven español Sergio Vegas, en la primera corrida; el Mejor Peón de Brega, José Gutiérrez, de la cuadrilla de Francisco Rivera Ordóñez; el Mejor Banderillero venezolano José Antequera y el Mejor Picador venezolano Luis Quintana.
El de los extranjeros quedó desierto.La Mejor Ganadería, la de Rancho Grande, propiedad del empresario Hugo Domingo Molina.El venezolano Alexander Guillén fue premiado como el Mejor Novillero de la Feria Internacional de San Sebastián.Los premios fueron entregados en la noche de ayer en el salón principal del Círculo Militar, acto al que asistieron la Comisión Taurina en pleno y los galardonados.Dos orejas en el cierreTacaña la corrida de cierre, apenas se cortaron dos orejas del encierro de ocho toros que se lidiaron, una al cuarto de la tarde y primero del lote del mexicano Omar Villaseñor, y otra al quinto astado de la corrida y segundo del español Uceda Leal, mientras que los venezolanos Julio César Vanegas y Rubén Darío Estévez se fueron con las manos vacías. Toros desiguales y peligrosos los enviados por la ganadería colombiano de Ambaló, saliendo trincados el mexicano y el carabobeño Rubén Darío Estévez, que salvó milagrosamente su vida ante el enganche espectacular del astado.

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