sábado, 5 de enero de 2008


¡No Esperar Hasta el 2013!
Ya el problema no es sólo Chávez...Es la permanencia de su herencia, y si el país mantiene estas inercias y no se rompe profundamente con estos modelos de despilfarro y estatismo, sólo cohabitaríamos con la barbarie instalada, ahora con sabaneitor y en los próximos años con sus sucesores también demagogos. Solo a una nación de suicidas se le puede ocurrir elegir a Chávez y luego de 10 años de desmadres, querer sustituirlo por quienes mantendrían su legado de prostitución general del Estado y sus controles sociales, además de un modelo económico generador automático de miseria, exclusión social y corrupción estructural en todo el edifico social.





El dilema no es como se ha querido hacer ver, desde ángulos oportunistas de la oposición, entre bastardía y violencia desde el régimen, al cual se contrapone la oferta de reconciliación y paz, desde las alternativas de nuestro bando. Esa disyuntiva pareciera ser verdadera, pero es solo ilusoria, como para manejos de ventajillas de matrices de opinión mediática. Creemos que los verdaderos dilemas radican en verdad, sobre que tipo de superación de esta pesadilla propiciamos, desde las distintas ópticas, sobre nuestro destino inmediato, y queda claro que unos postulan un tránsito gradual (incluyendo al chavismo) hacia las viejas fórmulas clientelistas y estatistas, con mas o menos mayor demagogia democratista, y otros estamos convencidos que la fulana “reconciliación y diálogo” solo esconde un acuerdo de parásitos, para sobrellevar un modelo de país, de probado fracaso, durante la agonía del anterior régimen y con la archiconocida barbarie del actual, que solo agregó cien nuevos males a nuestros fracasos, sin conservar los escasos puntos de apoyo, de fortalezas de evolución institucional, que habíamos logrado tras un penoso siglo de ensayos y errores.





Nuestro drama social seguirá discurriendo, hacia abismos cada vez mas profundos, en la decadencia que nos corroe el alma nacional y que dilapida nuestras reiteradas oportunidades para las rectificaciones, mientras no resolvamos dar un viraje de 180 grados, en la conducción de los destinos del país, para lo cual es indispensable, no solo expulsar a estos bicharracos improvisados, piratas, abusadores y ladrones, del copamiento institucional que ejercen, sino provocar, con un nuevo régimen, en todo y por todo diferente al actual, que se lance a fondo en una orientación de salvación nacional, buscando una verdadera reconstrucción del tejido social, bajo la dictadura de la ley y el orden, un régimen de libertades reales y que convierta este conglomerado nacional, ahora amorfo y sin destino cierto, en una sociedad de propietarios, superando así este remedo de nación, hundida bajo el peso de los sectores que se acostumbraron a la mendicidad colectiva de un Estado, que se supone riquísimo, hundiéndonos en la desarticulación social.





No podemos esperar, como nos proponen nuestros gradualistas, hasta el 2013, porque entonces los males serian mucho mayores y los correctivos aun mas drásticos. Por cualquier vía que se rescate la nación, de esta loca carrera hacia el abismo, dada la demencia política de su conductor circunstancial y deslegitimado, no puede volverse una y otra vez al temita propuesto por los cohabitadores, quienes insisten reconciliaciones.




En la única cosa coherente que daré razón al ex fiscal Isaías Rodríguez, es que para reconciliar antes deberíamos conciliar y conciliar con Chávez es entregársele y les deseo suerte a los cultures cada vez mas pueriles de esa tesis. La verdadera “reconciliación nacional” solo puede ser provocada por una sensación general, producida por un cambio real, que experimenten los ciudadanos en sus comunidades, al percibir que comenzó a establecerse el imperio de la ley, que efectivamente todos somos iguales ante ella y que los dineros públicos son invertidos en el bienestar general y no distraídos a hacia los caudales personales de una casta de burócratas indolentes, enriquecidos por prevaricación.





Para no quedarnos sólo en un simple marco conceptual, que pudiera ser señalado como abstracto, enunciemos algunos de nuestros graves problemas nacionales y el enfoque que considero debería reunirnos en su solución. Les apuesto lo que sea, que es allí donde radican las verdaderas diferencias antagónicas con el chavismo y de sustanciales contrastes con factores ponderados como opciones mediáticas de primera línea del colaboracionismo opositor.

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