lunes, 16 de marzo de 2009

Negocio Petrolero: Venezuela ante un panorama dificil para captar inversiones petroleras

Inversionistas Petroleros lo piensan dos veces antes de invertir en Venezuela


El jefe grande de Chevron, David O’Reilly, declaró que tendrá que evaluar cuidadosamente antes de invertir nuevamente en Venezuela, registró Reuters, el miércoles pasado.


Esa declaración debe poner a temblar a muchos burócratas petroleros, así como la explicación de que ante el descenso de los precios del crudo, los países petroleros están más dispuestos a firmar acuerdos de exploración y producción con firmas extranjeras.


Bloomberg relata que países como Venezuela están solicitando inversiones de las compañías, luego de evitar hace algunos años operaciones con empresas foráneas ante el aumento de los precios del petróleo.


O’Reilly agregó que ahora se amplían las posibilidades de explorar para aumentar la producción, sin necesidad de realizar adquisiciones o perder dinero en contratos.

Esta declaración del presidente de Chevron, es un barómetro del criterio actual de la gerencia de la comunidad petrolera, pues en un momento el presidente latinoamericano de la transnacional, Ali Moshiri, propuso invertir 6 millardos de dólares en la Faja del Orinoco y no lo tomaron en cuenta.


Más recientemente, se llevaron la peor parte de los recortes de la OPEP: 85.000 barriles diarios del crudo Boscán y 35.000 barriles diarios de crudos sintéticos en PetroPiar (antigua Ameriven). Además de cerrar las operaciones de mayoreo de combustibles a pérdida, y también la de ventas de aditivos de lubricantes, el piso en el Cubo Negro está casi desolado.


Sólo les queda la plataforma deltana y el proyecto Urdaneta, y todavía para cumplir su palabra contrataron el semisumergible Ensco 68, (morocho del Ensco 69), que cuesta 185.000 dólares diarios, para exploración y desarrollo en aguas venezolanas.


Trascendió que Pdvsa ha diferido unas tres semanas más, el anuncio de la licitación de los bloques Carabobo, de la Faja del Orinoco. Algunos expertos han advertido que deben diferir la licitación varios meses más y por un año hasta que se aclare la recesión financiera mundial, para no sufrir un fiasco.


Aseguran que Pdvsa otorgará los bloques por las ofertas más atractivas, y se rumora a grandes rasgos, que aspira que las compañías aporten 40% del financiamiento de su bolsillo, y levanten de financiamiento externo 60% que le corresponde poner a Pdvsa, una situación casi imposible en momentos que la banca internacional no tiene suficiente liquidez.


Pareciera que la intención de Pdvsa es no poner capital, y otorgará la buena pro sólo por tener acceso a la perforación de los pozos. Se sabe que en esta área, no hay riesgo exploratorio y donde se abra un hueco hay petróleo y a profundidades casi someras.

Las reservas:

Otras cuestiones merecen una larga discusión. Pdvsa no acepta que las compañías contabilicen las reservas para buscar financiamiento, porque estas pertenecen al Estado.


La decisión del Tribunal Supremo de Justicia, a petición del Estado venezolano, de que no pueden negociar con una cláusula de Arbitraje, es un escollo, porque los inversionistas están a expensas únicamente de los tribunales venezolanos.


El destino de los crudos, que es una regla sagrada, es decir, negociar el porcentaje que pueden disponer los socios en relación a su inversión, que estaba consagrado en la apertura petrolera, ahora es incierto, pues pareciera que la nueva ley entrega la comercialización sólo a Pdvsa. Los impuestos y regalías son otros puntos a discutir, y existe la experiencia del cambio de las reglas del juego durante 4 veces.


El hecho de que no hay seguridad jurídica, que no se tiene el control de los crudos que procesan en relación a su inversión, y el derecho a la producción temprana para levantar el capital del financiamiento, son obstáculos fuertes para una negociación que requiere tiempo.


El precio bajo del crudo no es tan importante, porque durante la apertura petrolera estaba en 9 dólares y en la actualidad podría considerarse un valor de 45 dólares el barril para iniciar las conversaciones.


Los contratos a 25 años suponen un tiempo corto, y la instalación de un “mejorador” para procesar 200.000 barriles diarios requiere inversiones de más de 15 millardos de dólares.


Otro aspecto sensible a negociar es la obligación de Pdvsa de construir los oleoductos, las vías férreas para el traslado del coque y el azufre desde el mejorador hasta el puerto de embarque, y el dragado del río Orinoco y el poliducto y terminal de exportacion en Araya, así como las unidades de servicios para suplir la abundante energía que consumen los mejoradores y el gas disponible para la producción de 1.2 millones de barriles de crudos sintéticos.


La acelerada ola de nacionalización de empresas internacionales en las últimas dos semanas, conflicto con compañías de taladros y otras empresas de bienes y servicios será la música de fondo.


Una rápida encuesta entre asesores y bufetes de abogados dijo que probablemente China e India, por sus necesidades de crudos para no detener sus proyectos de desarrollo podrían licitar, con algunas modificaciones importantes. Pero en las potentes transnacionales hay incertidumbre.

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