Soldado de la ISAF vigila los alrededores de la capital Afgana
«¡Vamos, llevamos más diez minutos y hay que moverse!». El subinspector de la Policía Nacional Jesús Arias pide a sus compañeros que suban a los blindados para seguir con la revisión de los puestos de control del llamado «anillo de acero» de Kabul. Seis guardias civiles y cinco agentes del Cuerpo Nacional de Policía -integrantes de la misión policial europea (Eupol)- entrenan y supervisan la labor de la Policía afgana y cada día ponen su vida en peligro visitando personalmente los treinta puestos de control desplegados en la capital.
Junto a los dos vehículos europeos viaja un tercero de la Policía afgana, en el que se encuentra el coronel Gul Melater, comandante de esta especie de jaula formada por treinta puestos de control que empezó a funcionar en marzo y que todos quieren tener lista para el próximo jueves, fecha de las elecciones.
Concepto de jaula
«Se detiene a una media de mil vehículos diarios, estamos esperando un gran ataque, tememos que algo va a pasar y por eso estamos tomando las medidas oportunas», destaca Melater, quien valora de forma positiva las lecciones de los agentes europeos y, sobre todo, la entrega de material a sus agentes. Y lo más importante: en los primeros seis meses de funcionamiento de este dispositivo de seguridad Kabul no ha sufrido un atentado en su centro urbano
«El concepto es el mismo que se empleó en Mallorca tras los atentados de ETA, con la diferencia de que aquí no será esporádico, queremos que permanezca después de los comicios y que funcione tanto para no dejar entrar a terroristas, como para frenar su salida en caso de atentado o secuestro», comenta el sargento de la Guardia Civil Pablo González, mientras conduce cerca de unos mercados llenos de gente y una carretera colapsada donde burros, bicicletas, coches y viandantes no dejan un milímetro de asfalto libre.
Ayudados por un traductor, los agentes españoles cumplen con un protocolo que consiste en el registro del material, las medidas de seguridad y la actitud de sus colegas afganos. Antes de despedirse les envían un mensaje muy claro: «Máxima atención el día de las elecciones».
Eupol comenzó a trabajar en el país en junio de 2007 y en la actualidad cuenta con más de doscientos policías repartidos entre Kabul y otras quince provincias. En el caso español, dos de los miembros de las fuerzas de seguridad desempeñan su labor en Qala-i-Nao, capital de la provincia de Badghis donde España lidera el Equipo de Reconstrucción Provincial.
Afganistán cuenta en estos momentos con 82.000 agentes y la Unión Europea se encarga de pagar sus sueldos, que ascienden a una media de 120 dólares mensuales, más otros cuarenta para comida. El ministro de Interior, Hanif Atmar, considera este número insuficiente y en cada intervención pública solicita más fondos para poder formar policías.
Fuentes de la Comisión Electoral consultadas aseguran que «no hay capacidad suficiente para proteger todos los colegios electorales». Por eso, en las últimas tres semanas, Eupol ha tenido que entrenar de forma acelerada a dos mil nuevos agentes, en su intento de blindar la llamada «Zona Verde» de la capital y los accesos a los edificios públicos.
Tras visitar el puesto de control número nueve, los agentes españoles ponen rumbo a su base en las afueras de Kabul, una capital donde, a causa de la escalada de violencia en el país en estas fechas cercanas a las elecciones, se han incrementado las restricciones de movimientos del personal que forma parte de la misión internacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Para nosotros es muy importante tu Opinión